7 de Octubre de 1987

En mi treinta cumpleaños
me he dado cuenta
de que he nacido
cuando llegan las tinieblas
justo en el compás anterior al descanso

cuando el otoño
muestra sus colores más cálidos
justo antes de que los árboles
cierren sus ojos
ante la visión del sueño invernal
cuando el helecho se consume
lentamente
en su propio fuego
cuando los hongos
ofrecen al bosque
uno más de los infinitos ritos
del amor

cuando el cielo baña la tierra
y convierte al rojo en ocre
al amarillo en sol
al marrón en naranja intenso
y el verde vive mil transformaciones
y todas hablan de esperanza, futuro y
de tranquilidad

cuando la saturación es máxima
¿será por ello la alegría de mi alma?

Entre tanta lluvia
se cuela el sol de vez en cuando
los últimos verdes brillan
como sin tuvieran vida propia
(que la tienen)
y las últimas bayas rojas
de un arbusto cercano
anuncian que al caer ellas
no habrá apenas más pájaros
durante el largo invierno:
y una ha dejado
de esperar sentada el gran milagro
al comprender
que vive rodeada
de infinitos milagros.

En mi treinta cumpleaños
un bebé está por nacer
y mi corazón llora de alegría
al saber que mi madre ha tejido una manta
que mi padre se ocupa de que nada falte
que mi hermana está confenccionando sus regalos
con sus propias manos…
desde la distancia.
Están a más de tres mil kilómetros
y una gran parte de mí
vive en ell@s
y una gran parte de mi
es ell@s.

El día de mi cumpleaños
haré una sauna
me bañaré en el mar
me tiraré toda la noche
tocando el tambor
sacando sonrisas
pensando en paz
agradecimiento, amor,
reproduciendo reggae
bailando con un par de seres
de poco más de un año
bailando con sus madres
con sus padres
bailando para mí
con el corazón abierto
conectando
reconectando
fluyendo
y dandole gracias a la vida
por cada instante de existencia
por convertirme en espectador
del epectáculo de la vida.

Al día siguiente
limpiaré la fiesta
(una fiesta íntima)
con mis propias manos
ayudada de Ida,
compañera,
que siempre está a mi lado
sin egoísmo
con amor
asegurándose de que ambas
evolucionemos
hacia la libertad
de la mano,
con la que vivo sin drama
con la que vivo sin conflicto
con la que vivo con esperanza,
la vida con ella
es un viaje de Ida
que me gustaría hacer hasta el final,
para ella siempre
mi primer sentimiento de agradecimiento
y estas últimas palabras:
gracias, ¡te amo!

 

 

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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