Ayer tuve un sueño

Ayer tuve un sueño en el que imaginé. Imaginé que construíamos una humanidad en la que respirar era lo más importante. Una humanidad en la que aprendiéramos a respirar, una humanidad de trabajo intenso, constante pero tranquilo, trabajos que no robasen la tranquilidad, que no llenasen de ansiedad. Una sociedad así aspiraría a la serenidad de sus individuos, al trabajo comunitario, a la conciencia, a la conexión consigo mismos, y lo que es sinónimo, a la conexión con la naturaleza. Sería una sociedad del bienestar. La economía monetaria estaría desligada de las cuestiones fundamentales de la sociedad: la educación, la sanidad, la investigación científica, los servicios sociales, las tareas espirituales: la lectura, la pintura, la música, el autoconocimiento… en esta sociedad no costaría dinero investigar la cura de enfermedades raras. Existirían hospitales pero no con la espectacularidad de los actuales. La sanidad sería preventiva, holística y la máxima meta de cada persona sería cuidar de si mismo, no maltratar su cuerpo, aprender de él: comer sano, hacer deporte, estar tranquilo, cultivar una huerta, respirar profundamente y con conciencia…

En esa sociedad las estructuras serían locales y los recursos serían utilizados con inteligencia, con razón. Habría trabajo para todas las personas porque comprenderíamos que el trabajo es mucho más que acudir a un empleo: es cuidar de los mayores, cuidar el hogar, mantener las infraestructuras, crear música, arte, leer… Una sociedad de placeres pero que no se dejara llevar por el placer. Después pensé que esta sociedad, aunque en menor número, seguiría precisando de personas empleadas en tareas comúnmente entendidas como productivas. Después sentí que con el tiempo (más pronto que tarde) esas gentes, que ni estarían arriba ni estarían abajo sino que trabajarían como todos por una Humanidad, comenzarían sentirse superiores, a sentir que tiene más derechos porque son “productivas”, comenzarían a funcionar como una élite, a pedir para sí de acuerdo al valor que piensan que tienen por la labor que realizan, es decir, comenzarían a mostrar avaricia. Y no solamente esas personas, con el tiempo todo el mundo creería tener más mérito que el de al lado, se olvidarían de respirar y se forzarían por entrar en un mundo de ansiedad con el fin de acaparar más que su vecino, contrataría a personas y les forzarían a dar lo mejor de sí mismas, a entrar er una espiral de estrés y así…

Es decir, esa sociedad volvería a plantarse en el estado en el que está la sociedad actualmente, la humanidad actualmente, porque mientras no se de una transformación profunda de cada ser humano, siempre vamos a encontrar avaricia, ego, apego al mérito y eso nos alejará de la salud, de la tranquilidad, de la Humanidad.

Y así acabó mi sueño.

conciencia

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s