Semana en defensa del cáñamo: día 1

Cáñamo, marihuana, marijuana, mariguana, hierba, maría, grifa, kif, dagga, ganjah, bhang, etc.

Del Diccionario de la lengua española:

cáñamo
[Del latín cannăbum, por cannăbis]
1. m. Planta anual, de la familia de las Cannabáceas, de unos dos metros de altura, con tallo erguido, ramoso, áspero, hueco y velloso, hojas lanceoladas y opuestas, y flores verdosas.
2. m. Filamento textil de esta planta.
3. m. Lienzo de cáñamo.
4. m. Cosa hecha de cáñamo; por ejemplo, la honda, la red, la jarcia, etc.
5. m. Ciertas plantas textiles.
6. m. Bramante de cáñamo.

De la Wikipedia

Cannabis sativa (cáñamo o marihuana) es una especie herbácea de la familia Cannabaceae, con propiedades psicoactivas.
 
Es una planta anual originaria de las cordilleras del Himalaya, Asia. Los seres humanos han cultivado esta planta en el transcurso de la historia como fuente de fibra textil, aceite de semillas y alimento (generalmente, con variedades de bajo contenido en THC, llamadas cáñamo). Su fibra tiene usos variados, incluyendo la manufactura de vestimenta, cuerdas, textiles industriales y papel. El aceite de sus semillas se puede usar como combustible y en la preparación de alimento del ganado.
 
Se ha utilizado durante miles de años como planta medicinal —con registros escritos que datan de 2737 a.C. —, como psicotrópico y como una herramienta de carácter espiritual.
 
«Marihuana» es un término genérico empleado para denominar a los cogollos de esta planta, que son sus flores femeninas; y al hachís (su resina), extraído del procesamiento de los tricomas glandulares, mayoritariamente asociados a las flores femeninas, que sintetizan y acumulan altos contenidos de cannabinoides.
 
Debido a sus propiedades psicoactivas, es una de las pocas plantas cuyo cultivo se ha prohibido o restringido en muchos países.*

 
*según teoriza Jack Herer en su libro El cáñamo basándose en documentos históricos de la época y el lugar en los que comenzó la prohibición de esta planta (1937 en los Estados Unidos de América), pudiera ser que las razones de su prohibición fueran otras: el cultivo de esta planta anual de gran crecimiento y cuyo contenido en celulosa es alto podría haber puesto en peligro el auge del negocio de papeleras basadas en la tala de bosques, de empresas químicas que proveen de los productos necesarios para transformar la celulosa de los árboles en papel y blanquear este, de confección de ropa (el cáñamo podría competir con las fibras sintéticas que fueron introducidas en aquellos años por DuPont), de aceite (cuando las calles se iluminaban quemando aceite, el único que tenía mejores características para esta función era la grasa de ballena) e incluso el negocio de la extracción de petróleo, ya que transformando la fibra de esta planta que nace en casi cualquier terreno y crece tan profusamente en un tiempo reducido se podrían generar biocombustibles.

De El cáñamo en nuestra sociedad de Alfonso de la Figuera

“Pero que la euforia sea un fin en sí no es admisible para el cristianismo. Sólo cierto tipo de euforia -la pura o legítima- puede considerarse digna, mientras cualquier otro modo de procurarse satisfacción incurre en pecado” (14)
 
No obstante, el cáñamo cruzó el océano para posibilitar la conquista del Nuevo Mundo y siguió cultivándose en España para usos industriales. El emperador Carlos I (de España y V de Alemania) dictó una pragmática en la que obligaba a que todo el cáñamo que precisase la marina fuese de origen peninsular. Con ello pretendía proteger a los cultivadores y estimular la industria. Esta orden fue confirmada por Carlos III en 1784. (15) Así, en el año 1787 la producción fue, sólo en Aragón, de 164.967 arrobas (más de 2.000 toneladas). (16)
 
Con el regreso del cannabis a la medicina europea vía tropas francesas en Egipto en inglesas en la India, con un papel destacado para el Dr. William B. O’Shaugnessy, nos encontramos con que, en España, “entre 1821 y 1853 se publicaron en distintas revistas profesionales cinco noticias detallando la descripción, preparación, uso y acción del haschisch y la cannabina”. Poco más tarde, derivados del cannabis se venden sin problemas: el periódico El Cascabel publica el 26 de mayo de 1870 un anuncio en el que Grimault y Cía, “farmacéuticos en París de S.A.I. el príncipe Napoleon”, ofrecen Cigarros Indios de Canabis Indica, con “extracto de cáñamo índico de Bengala”, para combatir el “asma”, la “opresión”, la “sufocación” (sic), “la tos nerviosa, la insomnia, la tisis laróingea, la ronquera, la estinción (sic) de voz y las neuralgias faciales”. (17)

 
Notas: (14) ARSEC: “Cannabis: Manual de cultivo para el autoconsumo”, 3ª ed, Barcelona, junio 1999, pgs. 235-237. (15) ARSEC: “Cannabis: Manual de cultivo para el autoconsumo”, 3ª ed, Barcelona, junio 1999, pg. 15. (16) Diarte Lorente, Pascual: La comunidad de Daroca, Plenitud y crisis (1500-1837), Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1993, pg. 140. (17) Usó, Juan Carlos: Drogas y cultura de masas (España 1855 – 1995), ed. Taurus, Madrid, 1996, pgs. 29-30.
 
 
Homenaje a Juan Claudio Cifuentes el día de su muerte por sus compañerxs de cadenas ->http://www.rtve.es/radio/homenaje-a-cifu/

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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