Una sonrisa arsénica

Seis cartas de Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy

Carta I

Queridísimo Mariano,

no digas que no te aviso.

Me gusta mucho tu piso

y, si puedo, te lo afano.

Llegaste ahí de la mano

del casero Josemari,

y no me parece, cari,

que la casa hayas honrado.

¡Desaloja ya! Firmado:

Esperanza Versolari.

 

Carta II

Tengo yo muchas más luces

y más arrestos que tú.

No te voy a hacer vudú,

pero te esperan mil cruces

si pronto no reconduces

tu camino a mi balanza

para evitar mi venganza.

No permitas que me irrite.

¡Por Dios, Mariano, dimite!

Firmado por: Esperanza.

 

Carta III

Con diez cañones por banda

te doy, Mariano, pal pelo.

¡Pásame pronto el capelo!

¡Pásamelo pronto, anda!

Si no atiendes mi demanda,

si no me tienes contenta,

te verás, sin darte cuenta,

en congreso extraordinario

con el lema y corolario

“Esperanza presidenta”.

 

Carta IV

¿Alcaldesa? No me vale.

Oficialmente te informo:

con eso no me conformo,

a cuenta ya no me sale.

No digo que me resbale,

miraré contras y pros;

no digo del todo adiós

a la Plaza de la Villa…

¡Mas lo que quiero es tu silla!

Aguirre Cólera Dios.

 

Carta V

Una propuesta, chaval,

que a entrambos dos nos conviene.

Primero Soraya viene

al Madrid municipal.

El Gobierno nacional

remodelas por tu cuenta,

me haces vicepresidenta,

seré leal hasta hartarte

y si quieres retirarte…

¡Esperanza presidenta!

 

Carta VI

¿Sabes qué? Me sabe a poco.

Con mis artes y mi maña

y toda mi entrega a España,

ser presidenta es un moco.

Creo que no me equivoco,

y que si aún me doy prisa

puedo aspirar ¡menos risa!

a suceder a Francisco

si se rebela el aprisco.

¡Esperanza la Papisa!

 

Diálogo fiscal con Montoro

-¿Qué tengo yo, que me persigues tanto?

¿Por qué, Cristóbal, tanto en mí te ensañas?

Hasta mi último céntimo rebañas,

tu acoso me provoca gran espanto.

 

-Pues ríndete, felón, y dime cuánto defraudaste

hasta ahora con tus mañas,

qué pastizal hurtaste a las Españas

y dónde lo has guardado a cal y canto.

 

-Me rindo y canto, sí… Pues mi tesoro ayudome LB a llevarlo a Suiza…

-¡Detente, que mejor estás callado!

 

-¿Es que algo dije mal, señor Montoro?

-Si es el Cabrón quien todo te organiza…

¡es que eres de los nuestros! ¡Amnistiado!

No me parecen escritos poéticos especialmente interesantes por poca profundidad en el pensamiento crítico, pero en este día frío y en esta época de gélidas emociones me sacó una sonrisa y, a veces, eso ya es bastante. Recordad que el auténtico humor revolucionario es el buen humor como ya dejó escrito Benedetti. :)

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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