Pelotazo, pelotazo o denuncia al modelo económico español

No importa que estemos en crisis:
en la misma ciudad en la que sus ciudadanos toman la iniciativa;
abren librerías de libros gratis,
ocupan edificios y montan bares en él
con los que fincanciar cursos y actividades sociales
-que la policía va a cerrar a porrazos-
en la misma ciudad en la que los ciudadanos
se ocupan de parar las “redadas policiales racistas”
en esa misma ciudad con la que se ceba la crisis,
en la que se venden hospitales a empresas privadas,
esa misma ciudad en la que muere gente
al acudir a un concierto,

en esa misma ciudad en la que se recorta toda financiación cultural
y en la que en la que
pistas de atletismo públicas
se cierran
para venderla a cadenas privadas
para que monten su gimnasio, su spa,

esa misma ciudad
según sus mismos gobernantes
precisa en su zona más céntrica
de un hotel de lujo de cinco estrellas
un “exclusivo” centro comercial
un párking privado
e invertir para meter en él un intercambiador de transportes.
A eso lo llaman revitalizar la ciudad.
Mientras a la burbuja inmoviliaria se le ha abierto una fuga enorme por la que se escapa la fuerza
estos soplan por otro agujero a ver si la pueden mantener inflada.
Pelotazo, pelotazo.

En la Barceloneta
barrio popular y humilde de Barcelona
se proyectan más sombras de edificios lujosos
previa privatización de un espacio público.

El siguiente temor se cierne sobre los vecinos
de toda la vida -literalmente-:
que el precio de mercado de alquiler
de los pisos y locales del emblemático barrio
se disparen tanto que
los mismos que llevan toda la vida en él
deban dejar paso
de la Barceloneta humilde
a la Barceloneta de las tiendas y los apartamentos de lujo.
¡Canallas!
Pelotazo, pelotazo.

Cuando uno va al barrio del Albaicín en Granada,
mientras eleva su espíritu al ritmo que cansa sus piernas
recorriendo las empinadas cuestas que lo caracterizan,
se sorprende por el tradicionalismo que ese barrio mantiene
aún en nuestros días,
¡pues como es tendencia en España se lo quieren cargar!
Los vecinos no se cansan de defender
la Casa del Aire de la especulación,

de luchar
contra el acoso inmoviliario sufrido por los que la habitaban
de los que solamente queda uno,
que tiene que ver cómo el patio se lo convierten en escombrera,
como la comunidad está sin luz,
y cómo las puertas por las que antes salían y entraban sus vecinos
son ahora muros de ladrillo.
¡Canallas!
Al rico pelotazo.

Les regalamos lo mejor de nuestro país
a los ricos de otros lugares

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Poeta Jaime Gil de Biedma

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s