Dos poemas sociales de Alfonso Gómez

Con la persona que hoy comparte dos poemas en esta plataforma compartí dos tardes felices hace algún tiempo, me hizo sentir bien. Desde entonces lo echo de menos, no nos hemos vuelto a encontrar, pero entre esos innumerables alter egos  que flotan por Internet nuestras identidades se volvieron a chocar y se reconocieron. Ahora compartimos experiencias y esperanzas poéticas, de que ésta pueda ser un despertador (de conciencia) y una herramienta informativa (para la revolución), hasta una mecha y un foco de claridad. Regularmente escribe en este blog.

 

QUIÉN

El poeta escribió hace unos años:

“La guerra cuesta
25.000 dólares por cadáver.
Quiero saber
QUIÉN se queda con esos 25.000 dólares.
Esta pregunta me parece
de criminología elemental”.

Hoy la guerra cuesta
8,1 millones de fianza
u 11 millones de “regularizaciones”
amnistiadas.
Y también quiero saber
QUIÉN de los 931.000
jóvenes sin empleo,
futuro,
esperanza
o ilusión
QUIÉN
encenderá la mecha.
Esta pregunta me parece
de sociología elemental.

 

(des)ESPERANZA

Esperan que decidamos si vamos a cubrir nuestros ojos
con la venda más oscura de la realidad
o si cerraremos esas bocas
-cansadas de gritar-
con la mordaza de la desidia.

Nos han dejado desamparados,
internados en ese casino que es su vida,
ajena al ruido de las calles,
lejos de los cristales rotos…
… de las casas vacías.
Nos han dejado sin padres
y se han llevado a nuestras madres.
Pretenden que enterremos ese futuro
donde los sinónimos de libertad
verdad
esperanza
y luz
se anidan en las bibliotecas.

Que se pudran nuestras palabras
y se mueran nuestros puños.
Esa es su vana esperanza.
Mientras tanto
en la ruleta de la fortuna
y en el blackjack de los mercados,
-esos sórdidos lugares
en los que fluctúan la vida
y el porvenir-
esperan encontrar balas doradas
y titulares de telediario.

Esperan una nueva diáspora,
el éxodo de Moisés, Josué y Caleb.
Esperan que tras desarbolar nuestro velero
y desarmar nuestros labios
salgamos y cerremos por fuera.

Esperan tanto que no se han dado cuenta
de una cosa.
Y lo tenían a la vista.

No podemos perder más
quienes nada tenemos.

 

Poeta Alfonso Gómez. Un honor.

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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