El día que Galeano mató al intelectual

[…]entre nosotros te confieso que los intelectuales

me rompen las pelotas.

Yo no quiero ser un intelectual.

Cuando me dicen: “un distinguido intelectual”

digo, ¡no! yo no soy un intelectual

los intelectuales son los que divorcian la cabeza del cuerpo

yo no quiero ser una cabeza que rueda por los caminos,

yo soy mi persona.

Soy una cabeza, un cuerpo,

un sexo, una barriga, ¡todo!

Pero no un intelectual,

¡abominable personaje!

Ya lo decía Goya: “la razón genera monstruos”

cuidado con los que solamente razonan.

Cuidado, hay que razonar y sentir,

y cuando la razón se divorcia del corazón

te convido para el temblor,

porque esos personajes pueden conducirte al fin de la existencia

humana del planeta.

No, yo no creo en eso, yo creo

en esa fusión contradictoria, difícil pero necesaria,

de entre lo que se siente y lo que se piensa.

Y cuando aparece uno que solamente siente pero no piensa

digo, este es un cursi.

Y cuando, cuando, veo que hay uno que solamente piensa pero no siente

digo, hay que horror, este es un intelectual.,

una cabeza que rueda,

yo no quiero ser una cabeza que rueda.

[…] A mí me interesa la sabiduría que combina

el cerebro con las tripas,

la que combina todo lo que soy, todo, sin olvidar nada.

Ni la barriga, ni el sexo, ni nada, nada nada nada.

Poeta Eduardo Galeano

 

Y ese día, El intelectual

cayó fulminado, muerto.

Ale, a sentir ;)

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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