El cantautor

Estoy cansado en estos años

de responder a los periodistas

a la misma pregunta

sobre aquél cantautor.

Y un día me puse a escribir

para que si otra vez me preguntan

los periodistas

darles el poema.

Éramos tan libertarios

casi revolucionarios,

ingenuos como valientes,

barbilampiños sonrientes,

lo mejor de cada casa,

oveja negra que pasa de seguir la tradición

balando a contracorriente

de la isla al continente,

era la nueva canción.

Éramos buena gente,

paletos inteligentes,

barbudos estrafalarios,

obreros chicos de barrios,

progres universitarios

soñando en una canción

y viviendo la utopía

convencidos de que un día

vendría la revolución.

Aprendiendo a compartir

la vida en una sonrisa

el cielo en una caricia,

el beso en un calentón,

fuimos sembrando canciones

en esta nuestra tierra baldía

y floreció la poesía

y llenamos los estadios,

y en muchas fiestas de barrios

sonó nuestra melodía,

tardes y noches de glorias,

que cambiaron nuestra historia

y este país de catetos

fascistas de pelo en pecho,

curas y monjas serviles,

grises y guardias civiles,

funcionarios con bigote

y chusqueros de galón

al servicio de una casta

que controlaban tu pasta

tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,

Españoles de primera,

de la España verdadera,

aquella tan noble y fiera

que a otra media asesinó.

Brazo alto y cara al sol,

leales al movimiento

a la altura y al talento

del pequeño dictador

que fue caudillo de España

por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena

todo cambió de repente,

los políticos al frente

de comparsa al trovador

que cambiaron las verdades

tanto vendes tanto vales

llegó la transición.

La democracia es la pera

cantautor a tus trincheras

con corona de laureles

y distintivo de honor,

pero no des más la lata

que tu verso no arrebata

y tu tiempo ya pasó.

Qué fue de los cantautores

preguntan con aire extraño

cada cuatro o cinco años

despistados periodistas

que nos perdieron la pista

y enterraron nuestra voz,

y así van para más de treinta

con la pregunta de marras

tocándome los bemoles

me tomen nota señores

que no lo repito más.

Algunos son diputados,

presidentes

concejales

médicos

profesores

managers y productores,

o ejerciendo asesoría

en la sociedad de autores.

Otros están y no cantan,

otros cantan y no están,

los hay que se retiraron,

algunos que ya murieron

y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora

también universitarios

obreros chicos de barrio

que recorren la ciudad

un CD bajo el brazo

la guitarra en bandolera

diez euros en la cartera

cantando de bar en bar.

O esos raperos poetas

que en sus panfletos denuncian

otra realidad social.

Mujeres ni se sabe,

y sobre todo si hablamos

de las primeras gloriosas

que tuvieron los ovarios

y el coraje necesario

de subirse a un escenario

de aquella España casposa.

¡Qué fue de los cantautores!

Aquí me tienen señores

como en mis tiempos mejores

dando el cante que es lo mío,

y aunque en invierno haga frío

me queda la primavera

un abril para la espera

y un girándola en el corazón.

¡Qué fue de los cantautores!

aquí me tienen señores

aún vivito y coleando

y en estos versos cantando

nuestras verdades de ayer

que salpican el presente

y la mierda pestilente

que trepa por nuestros pies.

Qué fue de los cantautores,

de los muchos que empezamos,

de los pocos que quedamos,

de los que aún resistimos,

de los que no claudicamos.

Aquí seguimos,

cada uno en su trinchera

haciendo de la poesía

nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato

aunque no cace ratones,

hay cantautor para rato,

cantautor a tus canciones

zapatero a tus zapatos.

Poeta Luis Pastor

Así se hace poesía

poeta Luis Pastor,

mirando a la realidad de frente,

con ojos de necesidad

cristalinos como el agua

sin afán de modificar,

solamente de reflejar.

Con la mano temblorosa

y la voz del pueblo nuestro

sin buscar elevar

la poesía que esbozas,

solamente emocionar

y así sacar una sonrisa

un sollozo o un llanto,

alguna pasión en fin

en tu lector y oyente afín.

Así te queremos Luis pastor,

y como dice el trasfondo

de un poema lleno de insultos

de tapadillo pero presentes

¡larga vida al cantautor!

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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