¡Que pepino!

¡Que pepino!

Se exclama cuando

un coche es muy potente

o potente también es

el disparo de un jugador de fútbol

 

Atendiendo a que este vegetal

no se destaca

por un sabor especialmente sabroso

ni unas propiedades nutritivas destacables

(excepto si hay que salir

a defender a los agricultores patrios

y la dignidad de la nación)

y haciendo uso de las enseñanzas de Freud

entendemos que dicha expresión

se refiere al pene

 

Más gráficamente,

y quizás con agrado y regocijo

se lo puede representar uno

o una

si imaginamos un macho

(en el sentido más biológico

del término)

bajándose los calzoncillos

y a una segunda persona suspirando…

¡que pepino!

 

Entendemos así que una polla

del tamaño de un pepino estándar

es una monstruosidad

comparable al caballaje de un auto deportivo

o al disparo de una falta por Roberto Carlos

 

Ante esta expresión,

yo siempre funzo el coño.

Poeta Coñolateada

Ofendidos y liberados... ¡a mí!

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